La ética periodística y su rol en la posverdad

El periodismo construye relatos de la sociedad; este la narra a partir de lo que ven los ojos de quien cuenta la historia; sin embargo, la competitividad entre los medios; las redes sociales y las facilidades al acceso de la información, hacen que esta profesión se vaya desvirtuando y su deontología se vea salpicada con fenómenos como la posverdad (entendida como una distorsión deliberada de una realidad, que manipula las emociones con el fin de influir en la opinión publica. RAE) o las falsas noticias (Distintas formas de desinformación publica y distorsiones del proceso comunicativo. Alsina y Cerqueira). Esta distorsión de la realidad va creciendo exponencialmente en el momento por el consumo de contenidos en las redes sociales, que son copiados, compartidos, difundidos y viralizados, sin ser verificados. En momento ya no es una responsabilidad de los medios la verificación, sino de quien crea el contenido. El rol del periodista debe actualizarse, y fortalecer su marco mental para entender que los contenidos que crean tienen efectos en las personas. Debe volver a la reflexión teniendo en cuenta los sesgos cognitivos y comenzar a luchar contra aquello que se basa en falsedades. El código moral y las normas deben ser inherentes al ser, y mas al periodista ya que su rol en la sociedad es no solo compartir información, sino narrar su tradicional social y establecer puentes entre uso y otros.

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